1. La alienación al dogma del crecimiento
En la Izquierda, la casi totalidad de la "élite política"
preconiza una fuerte reactivación del crecimiento económico.
¡Se ha convertido en el único norte de nuestros
dirigentes!
Se razona como si nuestra sociedad no fuera más
que una empresa cuyo cometido fuera conseguir un
volumen de negocios mayor cada año.
Si tomamos el ejemplo de la catástrofe del Katerina en
los Estados Unidos, ¡los economistas nos dicen ahora
que esto va a dar un nuevo impulso al crecimiento! Y
se constata que es verdad: el PIB aumenta a costa de
lo que sea.
Todos sabemos que un día podría darse la situación
de tener un PIB muy elevado y un número extremadamente
alto de excluídos, condiciones de
trabajo degradadas, un patrimonio natural
devastado…
La evolución del PIB no tiene que ver necesariamente
con los indicadores enunciados anteriormente para
definir la verdadera riqueza de una sociedad.
Tomar la postura del crecimiento por principio o, al
contrario, por un decrecimiento, no tiene
evidentemente sentido para Utopia.
Las cuestiones son más bien: Crecimiento de qué,
decrecimiento de qué, en función de qué objetivos
y, sobre todo, ¡al servicio de qué ideal!
2. La alienación a la sociedad de consumo
Denunciamos una sociedad de consumo que, en
nuestra opinión, actúa por naturaleza contra la
construcción de un vínculo social, contra la
construcción de una sociedad ilustrada.
La sociedad de nuestros días quiere hacernos creer
que todos nuestros deseos corresponden
necesariamente a una necesidad, es decir, a algo que
puede comprarse, que puede satisfacerse de
inmediato, que puede producirse.
La sociedad de consumo nos impulsa a confundir
"necesidad y deseo".
Lo que denunciamos es el consumo entendido
como un componente esencial de la lógica liberal
que nos encierra y nos mantiene dentro de una lógica
implacable que sólo busca el máximo de
beneficios…Y, por lo
tanto, cada vez más consumo.
Denunciamos la lógica que convierte al hombre en
un productor-consumidor.
Más allá de este posicionamiento "político", el nivel
de consumo actual no es viable desde el punto de
vista ecológico.
Está demostrado científicamente que si los habitantes
del planeta tuvieran el nivel de vida de los franceses, harían
falta tres planetas para satisfacer las necesidades de
todos (¡aún más si nos basamos en el nivel de vida de
los norteamericanos!).
El aumento de las temperaturas debido a la actividad
de los hombres, el desajuste del ecosistema o el
empobrecimiento ineluctable de los recursos naturales
están directamente relacionados con nuestros modos
de vida.
La humanidad no tiene otra elección: debe cambiar
radicalmente su actitud frente al consumo.
3. La alienación a la importancia central del valor trabajo
Desde el comienzo, y para evitar malentendidos, nuestra
posición es sin ambigüedad a favor de una
sociedad de pleno trabajo y de un trabajo en
buenas condiciones.
Debemos permitir que todos tengan acceso al trabajo
y militamos por la puesta en práctica de nuevos
derechos para los asalariados.
Sin embargo, pensamos que debemos desde cualquier punto de vista "cuestionar" la importancia central del
valor "trabajo".
Actualmente, es el único valor por el que las personas
son "reconocidas" y "protegidas".
El sistema capitalista "clasifica" a las personas en
función de su utilidad económica, es decir, en función
de su "valor" en el mercado.
Denunciamos esta competitividad entre las
diferentes formas de contribución a la vida
colectiva, entre las distintas formas "de estar en
este mundo".
Asimismo, denunciamos el vínculo directo que existe
actualmente entre el ejercicio de una actividad
profesional y el sistema de protección social.
Por ello, proponemos por ejemplo, la puesta en
práctica de una cobertura médica única y uniforme
que rembolse el conjunto de cuidados médicos tanto
para los trabajadores como para los que no trabajan.
Creemos que el acceso a los cuidados médicos, como
todos los derechos fundamentales, debe ser un
derecho universal no condicionado al estatus de la
persona.
De forma general, estimamos que el trabajo es un
vínculo social no igualitario por naturaleza por dos
razones:
La primera, porque la empresa es considerada como
una fuente al servicio de una
única lógica: la búsqueda de beneficios.
La segunda, porque el trabajo está basado en una relación desigual:
la relación de subordinación que existe
entre el trabajador y su patrón.
La postura de UTOPIA es simple:
"Sí" a una sociedad de pleno trabajo y de un
trabajo en buenas condiciones.
Y "también sí" a una sociedad donde el valor "trabajo"
ocupe el lugar que le corresponde.
Este valor no debe ser el pasaporte único y
obligatorio para tener acceso a los derechos
fundamentales.
En Utopia proponemos un enfoque diferente
cuestionando el crecimiento, la sociedad de
consumo y la importancia central del valor trabajo.
El cuestionamiento de estos tres puntos es la marca
de Utopia, es la base de la adhesión a nuestro
movimiento.
Defendemos el carácter diverso de las actividades
humanas (amistosas, familiares, amorosas, culturales,
políticas, de producción…), su diferencia, la absoluta
necesidad de cada uno, el hecho de que todos sean
una fuente de enriquecimiento individual y social.
(continuará)
servido por Sonia
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La ambición de UTOPIA es triple:
• Reflexionar y diseñar un sólido proyecto de sociedad
fuertemente movilizador y capaz de estudiar su finalidad y su
ideal.
• Llevar este ideal a los partidos políticos y asociaciones
con el fin de ejercer su influencia con
la mayor eficacia posible sobre las
diferentes líneas ideológicas.
• Construir una red internacional que nos permita
llevar y mantener nuestro ideal en numerosos
países.
Para UTOPIA, resaltar un ideal, es ante todo definir
claramente los criterios de una buena sociedad.
Estos indicadores son necesariamente
múltiples:
La redistribución es
•el reparto de los bienes y de los ingresos,
•el incremento del nivel de educación y de salud del
conjunto de la población,
• el acceso a los servicios públicos y de calidad,
• la vitalidad de la vida social y democrática,
• el respeto por el medioambiente,
•la seguridad económica…
Ahora bien, pensamos que existen tres obstáculos
principales en nuestra sociedad actual para conseguir
este ideal.
A estos obstáculos los denominamos "alienaciones":
• 1/ La alienación al dogma del crecimiento
• 2/ La alienación a la sociedad de consumo
• 3/ La alienación a la importancia central del valor
"trabajo"
Consideramos que estos tres obstáculos constituyen
el motor de un capitalismo inhumano y destructivo.
Debemos, sin ambigüedades, romper claramente con
esta lógica y construir una sociedad más
respetuosa con las personas y con su futuro.
(continuará)
servido por Sonia
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